En Juan José Ríos, las calles parecen contar su propia versión del abandono. Los baches no solo dañan los vehículos: también golpean la paciencia de una comunidad que lleva años pidiendo atención.
Vecinos de distintas colonias —desde el centro hasta los sectores más nuevos— han levantado la voz por el deterioro de las vialidades, pero las respuestas de las autoridades municipales siguen sin materializarse en acciones concretas.
Ya no sabemos si esquivar baches o esquivar promesas”, comenta entre risas un vecino de la colonia Colosio, mientras señala un tramo donde los hoyos parecen no tener fin.
Las lluvias recientes terminaron de exhibir un problema que lleva años gestándose: la falta de mantenimiento real. En varias zonas, el asfalto se ha desmoronado al punto de dejar tramos prácticamente intransitables, y algunas calles se convirtieron en lodazales imposibles de cruzar incluso a pie.
Calles que se deshacen, paciencia que se agota
Caminar por Juan José Ríos se ha vuelto un recorrido de obstáculos. Motociclistas, ciclistas y automovilistas tienen que hacer maniobras peligrosas para evitar daños, y quienes transitan a pie sufren las consecuencias del agua estancada y el lodo que se acumula.
El mal estado de las calles afecta no solo la movilidad, sino también la actividad comercial y escolar. Los transportistas y repartidores han reportado daños constantes en sus unidades, mientras que algunas rutas de camiones han modificado recorridos para evitar calles críticas.
El problema no es nuevo, pero ya no hay excusa. Cada año prometen reparar y cada año estamos igual o peor”, afirma doña Estela,
Autoridades ausentes, ciudadanía presente
Aunque las quejas abundan en redes sociales y medios locales, la realidad es que las acciones de rehabilitación han sido mínimas. Se han visto brigadas con material para “tapar baches”, pero el efecto dura apenas unas semanas antes de que el asfalto vuelva a abrirse.
Lo más preocupante, señalan los vecinos, es la falta de información oficial: nadie explica si existe un plan de reparación integral ni cuándo podrían iniciar los trabajos.
Mientras tanto, la población ha comenzado a organizarse para documentar el estado de las calles y hacer visible el problema. Sin embargo, muchos temen exponerse demasiado tras casos como el de don Nico, el heladero que fue agredido mientras grababa un video para denunciar las malas condiciones de su comunidad.
“No pedimos mucho, solo calles donde podamos pasar”
En medio del cansancio y la frustración, lo que la gente exige es simple: calles transitables y seguras. No se trata de pedir lujos ni pavimentos decorativos, sino de un derecho básico que impacta en la seguridad, el comercio y la dignidad de quienes viven en Juan José Ríos.
La ciudadanía no busca confrontar, sino ser escuchada. Porque cada bache, cada calle rota, representa una promesa incumplida… y una comunidad que se niega a resignarse.
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Esta nota forma parte de la serie de reportajes ciudadanos de La Voz del Andador, dedicados a visibilizar los problemas cotidianos que afectan la calidad de vida en la región. Si tu comunidad enfrenta una situación similar, escríbenos y cuéntanos tu historia.
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