El discurso que conquistó millones
Diciembre de 2018 marcó un antes y un después en la política mexicana. Andrés Manuel López Obrador llegó a Palacio Nacional con un mandato histórico: más de 30 millones de votos y una promesa central que resonó en cada rincón del país: acabar con la corrupción y devolver el poder al pueblo. «Por el bien de todos, primero los pobres» se convirtió en el lema de un gobierno que prometía la transformación más profunda desde la Revolución Mexicana. Siete años después, con Claudia Sheinbaum tomando el relevo en 2024, es momento de hacer cuentas. Este es el balance crítico de los siete años de Morena en el poder: ¿Qué queda de aquellas promesas? ¿Qué logros pueden presumirse? ¿Qué fracasos deben reconocerse? Este es el balance de lo que realmente dejó —y lo que heredó— el proyecto de la Cuarta Transformación.
Economía: Balance Morena entre la austeridad y las contradicciones
La promesa: no aumentaría el precio de la gasolina, luz ni gas
Fue uno de los compromisos más repetidos en campaña. López Obrador aseguró que los combustibles no subirían «ni un solo peso» en términos reales durante su gobierno. La realidad fue diferente. Para 2024, el precio promedio de la gasolina regular había aumentado más de 40% en comparación con 2018. La gasolina premium superó los 25 pesos por litro en varias regiones del país. Los subsidios gubernamentales —que costaron al erario más de 500 mil millones de pesos en el sexenio— apenas lograron contener incrementos mayores, pero nunca cumplieron la promesa de congelar los precios. El caso de la electricidad fue similar. Aunque el gobierno implementó apoyos focalizados para consumo doméstico básico, las tarifas industriales y comerciales se dispararon. Miles de pequeños negocios reportaron incrementos de hasta 60% en sus recibos de luz entre 2019 y 2024.
Las refinerías: inversión billonaria con resultados cuestionables
La rehabilitación de las seis refinerías existentes y la construcción de Dos Bocas en Tabasco fueron presentadas como la solución definitiva a la dependencia energética de México. La inversión total superó los 400 mil millones de pesos. Dos Bocas, inaugurada parcialmente en julio de 2022, debía producir 340 mil barriles diarios. Para finales de 2024, apenas procesaba 180 mil barriles al día. Los costos de construcción se triplicaron respecto al presupuesto inicial. Especialistas calculan que cada barril procesado cuesta al Estado más de lo que vale en el mercado internacional. Las refinerías «rehabilitadas» tampoco mostraron mejoras significativas. Pemex siguió comprando gasolina refinada en el extranjero para cubrir la demanda nacional. En 2024, México importaba cerca del 70% de las gasolinas que consumía, prácticamente la misma proporción que en 2018.
Crecimiento económico: estancamiento disfrazado
El sexenio de López Obrador promedió un crecimiento del PIB de apenas 0.8% anual. Si se excluye el año de recuperación post-pandemia (2021), la cifra cae a 0.3%. México creció menos que el promedio latinoamericano y significativamente menos que sus socios comerciales. La inversión privada se contrajo. Las controversias con empresas extranjeras —desde la cancelación del aeropuerto de Texcoco hasta las disputas en el sector energético— ahuyentaron capitales. Para 2024, la inversión extranjera directa se ubicaba 22% por debajo del nivel de 2018. El salario mínimo, en cambio, fue uno de los pocos indicadores positivos. Aumentó más de 120% en términos nominales durante el sexenio, alcanzando los 248 pesos diarios en 2024. Sin embargo, la inflación acumulada de más de 28% erosionó buena parte de ese poder adquisitivo.
Seguridad: Balance Crítico de una paz que nunca llegó
El abrazo que no detuvo los balazos
«Abrazos, no balazos» fue la frase que definió la estrategia de seguridad del gobierno de Morena. La idea era atacar las causas sociales de la violencia en lugar de confrontar militarmente al crimen organizado. Siete años después, las cifras de homicidios cuentan otra historia. Durante el sexenio de López Obrador se registraron más de 198 mil homicidios dolosos. El promedio anual superó las 33 mil víctimas, consolidando al periodo como uno de los más violentos en la historia moderna de México. Aunque hubo ligeras reducciones en 2023 y 2024, las cifras permanecieron por encima de los 30 mil asesinatos anuales. Estados como Guanajuato, Zacatecas, Michoacán y Guerrero se convirtieron en verdaderos campos de batalla entre grupos criminales. Las masacres se normalizaron. Cuerpos colgados en puentes, fosas clandestinas descubiertas cada semana, desapariciones forzadas que acumularon más de 110 mil casos sin resolver al final del sexenio.
La militarización que negaban
Irónicamente, el gobierno que criticó la militarización de la seguridad terminó ampliándola como nunca antes. La Guardia Nacional, prometida como una fuerza civil, quedó bajo mando total de la Sedena en 2024. Más de 250 mil efectivos militares patrullaban las calles del país, controlaban aduanas, construían obras públicas y administraban infraestructura estratégica. La reforma que militarizó la Guardia Nacional fue aprobada sin mayor debate en el Congreso, donde Morena logró mayoría calificada en 2024. Organizaciones de derechos humanos advirtieron sobre los riesgos de normalizar la presencia militar en tareas civiles, pero las voces críticas fueron sistemáticamente ignoradas.
El Culiacanazo y otros fracasos emblemáticos
Octubre de 2019 quedó grabado en la memoria nacional. La captura y posterior liberación de Ovidio Guzmán, hijo de El Chapo, en Culiacán, Sinaloa, mostró la debilidad del Estado frente al poder del narcotráfico. El presidente ordenó soltar al capo para evitar más muertes. El mensaje al crimen organizado fue devastador: la violencia funciona. Tres años después, en enero de 2023, la recaptura de Ovidio desató nuevamente la violencia en Sinaloa. Esta vez no lo soltaron, pero el saldo fue brutal: 29 muertos, bloqueos, incendios y una ciudad paralizada por el terror durante días. Casos como el asesinato de los sacerdotes jesuitas en Chihuahua, la masacre de migrantes en Tamaulipas, los enfrentamientos constantes en Zacatecas y la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa —sin verdad ni justicia después de siete años— completaron el panorama de un sexenio donde la seguridad fue promesa incumplida.
Salud: Del INSABI al desmantelamiento del sistema
Adiós al Seguro Popular, bienvenido el caos
Una de las primeras decisiones del gobierno fue desaparecer el Seguro Popular, que atendía a más de 50 millones de mexicanos sin seguridad social. En su lugar nació el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), que prometía servicios de salud y medicamentos gratuitos para todos. La transición fue desastrosa. Los convenios con estados se cancelaron. Los recursos no llegaban a tiempo. Los hospitales quedaron sin presupuesto suficiente. Y el abasto de medicamentos colapsó. Para 2020 y 2021, en pleno apogeo de la pandemia, padres de niños con cáncer protestaban en las calles exigiendo quimioterapias que no había.
Pacientes con VIH reportaban desabasto de antirretrovirales. Personas con enfermedades crónicas no encontraban insulina ni medicamentos para hipertensión. El gobierno culpó a la «mafia del poder» y a las farmacéuticas de boicotear el sistema. Pero los números eran claros: el desabasto de medicamentos en hospitales públicos llegó a ser del 40% en promedio durante 2021 y 2022.
COVID-19: Entre el negacionismo y las cifras ocultas
México fue uno de los países más golpeados por la pandemia. Las cifras oficiales reportaron más de 330 mil muertes por COVID-19 al final del sexenio. Pero estudios independientes, incluyendo análisis de exceso de mortalidad, sugieren que la cifra real pudo superar las 600 mil víctimas. El gobierno minimizó inicialmente la gravedad de la pandemia. López Obrador se resistió a usar cubrebocas, promovió remedios sin evidencia científica como el «detente» y organizó eventos masivos en plena crisis sanitaria.
Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, se convirtió en figura polarizadora: admirado por unos, cuestionado por epidemiólogos y especialistas que criticaron las decisiones de su oficina. La estrategia de vacunación, lanzada a finales de 2020, fue uno de los pocos aciertos. Para mediados de 2022, más del 70% de la población había recibido al menos una dosis. Sin embargo, la campaña se usó con fines políticos, con constantes alusiones partidistas en centros de vacunación.
Hospitales inconclusos y el IMSS-Bienestar
El gobierno prometió la construcción de cientos de hospitales nuevos y la reconversión del IMSS-Oportunidades en IMSS-Bienestar. Para 2024, la mayoría de los hospitales anunciados seguían inconclusos o apenas en etapa de proyecto. El IMSS-Bienestar enfrentó problemas similares al INSABI: falta de medicamentos, infraestructura deteriorada, personal insuficiente y pacientes que seguían muriendo en salas de espera. El sistema de salud mexicano terminó el sexenio más fragmentado y debilitado que cuando comenzó.
Educación: Entre la nostalgia y el abandono
La reforma educativa que no reformó
El gobierno de Morena canceló la reforma educativa de Peña Nieto, argumentando que castigaba a los maestros. En su lugar, promovió una nueva reforma que eliminó las evaluaciones obligatorias y devolvió poder al sindicato. Los resultados de aprendizaje se desplomaron. México quedó en los últimos lugares de la prueba PISA 2022, con niveles de comprensión lectora y matemáticas alarmantemente bajos. La pandemia agravó todo: más de dos millones de estudiantes abandonaron la escuela entre 2020 y 2022. Las clases en televisión —la estrategia «Aprende en Casa»— fueron un fracaso admitido incluso por autoridades educativas. Millones de niños perdieron años completos de aprendizaje efectivo. Y cuando regresaron a las aulas, las escuelas estaban en peores condiciones que antes: sin mantenimiento, sin internet, sin materiales.
Becas: el acierto más publicitado
Las becas universales para estudiantes de todos los niveles fueron uno de los programas insignia del gobierno. Más de 11 millones de jóvenes recibieron apoyos económicos directos durante el sexenio. El programa tuvo impacto real en familias de bajos ingresos, permitiendo que muchos jóvenes continuaran estudiando. Sin embargo, especialistas señalaron que el dinero no vino acompañado de mejoras en calidad educativa, infraestructura o formación docente. Se repartieron recursos sin transformar el sistema.
Infraestructura: Megaproyectos entre el despilfarro y la destrucción ambiental
Tren Maya: la obra más cara y controversial
El Tren Maya fue presentado como el proyecto de desarrollo más importante del sureste mexicano en décadas. Conectaría cinco estados, impulsaría el turismo y generaría empleos masivos. La inversión inicial era de 150 mil millones de pesos. Para 2024, el costo superaba los 550 mil millones. La construcción fue acelerada, pasando por alto estudios de impacto ambiental, devastando cenotes, selvas y zonas arqueológicas.
Comunidades indígenas denunciaron despojo de tierras. Ambientalistas documentaron la destrucción de miles de hectáreas de selva protegida. Para finales de 2024, el tren operaba parcialmente, con tramos incompletos y servicios limitados. Los costos operativos superaban los ingresos. Y las proyecciones iniciales de rentabilidad se evaporaron ante la realidad: pocos turistas, costos altísimos, mantenimiento complejo.
Dos Bocas y el aeropuerto Felipe Ángeles: elefantes blancos
La refinería de Dos Bocas ya fue mencionada en la sección económica, pero vale insistir: costó más de 16 mil millones de dólares y produce menos de la mitad de lo prometido. Es, según analistas internacionales, una de las peores inversiones energéticas del siglo XXI. El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), construido en la base militar de Santa Lucía, fue inaugurado en marzo de 2022 como respuesta a la cancelación del aeropuerto de Texcoco.
Tres años después, operaba con menos del 10% de su capacidad. Pocos vuelos, casi ninguna aerolínea internacional, instalaciones subutilizadas. La cancelación de Texcoco costó al erario más de 330 mil millones de pesos entre indemnizaciones, bonos e inversión perdida. El AIFA costó otros 100 mil millones. En total, más de 430 mil millones de pesos para terminar con un aeropuerto que no resuelve el problema de saturación del Valle de México.
Istmo dIstmo de Tehuantepec: promesas sin concretare Tehuantepec: promesas sin concretar
El Corredor Interoceánico del Istmo prometía conectar los océanos Pacífico y Atlántico con trenes de carga modernos, compitiendo con el Canal de Panamá. Para 2024, las obras avanzaban lentamente, sin inversionistas privados convencidos, sin claridad en modelo de negocios y sin certeza de viabilidad económica.
Corrupción: Del combate discursivo a los escándalos propios
«No robar, no mentir, no traicionar»
El lema moral del gobierno chocó repetidamente con la realidad. Morena llegó al poder prometiendo erradicar la corrupción. Siete años después, los escándalos que son protagonizados por funcionarios, familiares y aliados del partido de morena mancharon gravemente el discurso ante seguidores y detractores
Los casos que empañaron el sexenio
Segalmex: Uno de los mayores fraudes documentados del sexenio. Más de 15 mil millones de pesos desviados en la empresa encargada de distribuir alimentos. Funcionarios detenidos, contratos fraudulentos, comida podrida entregada a comunidades. Un escándalo que exhibió la corrupción en el corazón del gobierno de la 4T. Casa Gris de Houston: En 2022 se reveló que el hijo mayor del presidente, José Ramón López Beltrán,
vivía en una mansión de lujo en Houston, propiedad de un ejecutivo de una empresa petrolera que hacía negocios con Pemex. El gobierno descalificó la investigación periodística, pero nunca dio explicaciones claras. Los «hijos mayores» del presidente: Además de la casa de Houston, otros hijos del presidente fueron vinculados a contratos gubernamentales y negocios con empresas beneficiadas por decisiones oficiales. Desde chocolates Rocío hasta contratos en Pemex,
los señalamientos se acumularon sin investigaciones serias. Los hermanos del presidente: Pío López Obrador y Martín López Obrador aparecieron en videos recibiendo dinero en efectivo durante la campaña de 2018. Los videos fueron difundidos por opositores, el gobierno los reconoció como auténticos pero los descalificó como «aportaciones ciudadanas». Nunca hubo investigación formal. Bartlett y CFE: Manuel Bartlett, director de la Comisión Federal de Electricidad, acumuló 25 propiedades durante su gestión sin justificación patrimonial clara. Protegido por el presidente, nunca enfrentó investigaciones serias.
La Fiscalía domesticada
.En principio, la promesa de autonomía del Ministerio Público quedó meramente en papel. De hecho, Alejandro Gertz Manero, el fiscal general, actuó más como operador político que como procurador de justicia. Concretamente, persiguió a opositores, científicos críticos y periodistas, mientras que archivaba sistemáticamente denuncias contra funcionarios del gobierno. Como resultado, los casos de corrupción documentados por periodistas y organizaciones civiles raramente llegaron a tribunales. Por consiguiente, la impunidad se mantuvo intacta, solo que en esta ocasión protegía a un grupo político diferente.
Política: La mayoría arrasadora y la demolición institucional
2024: El año de la supermayoría
Las elecciones de junio de 2024 consolidaron el poder de Morena como ningún partido lo había logrado desde el PRI del siglo XX. Claudia Sheinbaum ganó la presidencia con casi 36 millones de votos. Morena y sus aliados obtuvieron mayoría calificada en ambas cámaras del Congreso y gobernaron 24 de 32 estados. Con ese poder, el gobierno saliente y entrante de Morena aprobaron en septiembre de 2024 un paquete de reformas constitucionales que transformaron radicalmente el país: Reforma judicial:
Todos los jueces, magistrados y ministros serán electos por voto popular a partir de 2025. Miles de juzgadores perderán sus cargos. El sistema judicial quedó subordinado al poder político. Desaparición de organismos autónomos: INAI, Cofece, IFT, Coneval y otros organismos fueron absorbidos por el gobierno federal. La transparencia, competencia económica y evaluación de políticas públicas perdieron sus garantes independientes. Militarización constitucional: La Guardia Nacional quedó formalmente bajo la Sedena. Los militares en las calles, en aduanas, en obras públicas se volvieron permanentes por mandato constitucional.
El debilitamiento democrático
Organismos internacionales como la OEA, Human Rights Watch y Reporteros Sin Fronteras expresaron preocupación por el deterioro democrático en México. La concentración de poder, el debilitamiento de contrapesos, los ataques sistemáticos a periodistas (más de 50 asesinados en el sexenio) y la criminalización de la protesta social configuraron un panorama alarmante. Las «mañaneras», conferencias diarias del presidente, se convirtieron en el centro de la vida política. Desde ahí se atacaba a periodistas, se descalificaba a críticos, se anunciaban políticas públicas sin mediación institucional. La comunicación política se personalizó absolutamente en la figura presidencial.
Programas sociales: El acierto electoral
Apoyos directos y clientelismo político
Los programas sociales fueron el corazón de la estrategia política de Morena. Pensión universal para adultos mayores, becas para estudiantes, apoyo a personas con discapacidad, programa Sembrando Vida y decenas de otros esquemas pusieron dinero directo en manos de millones de mexicanos. El impacto fue real. Familias de escasos recursos tuvieron ingresos garantizados. La pobreza extrema se redujo levemente. Y la aprobación presidencial se mantuvo arriba del 60% durante casi todo el sexenio. Pero los programas también fueron usados electoralmente. Promotores del voto, entrega de tarjetas en mítines, amenazas veladas de retirar apoyos si no se votaba por Morena. La línea entre política social y compra de votos se difuminó constantemente.
El costo fiscal
Los programas sociales costaron más de 1.5 billones de pesos en el sexenio. Recursos que salieron de cancelar programas previos, eliminar organismos, recortar presupuestos en salud, educación y ciencia. La redistribución no vino acompañada de crecimiento económico ni desarrollo productivo.
Relación con Estados Unidos: Entre la sumisión y la confrontación simulada
Trump, Biden y el pragmatismo migratorio
La relación con Estados Unidos estuvo marcada por la migración. México se convirtió en muro de contención para Estados Unidos, desplegando miles de elementos de la Guardia Nacional en la frontera sur para detener caravanas migrantes. Con Trump, López Obrador fue criticado por sumiso. Aceptó el programa «Quédate en México», deportaciones masivas y amenazas arancelarias sin respuesta contundente. Con Biden, la relación fue más cordial pero igual de subordinada en materia migratoria. Para 2024, México deportaba más migrantes que Estados Unidos. La frontera sur se militarizó. Los derechos de solicitantes de asilo fueron sistemáticamente violados. Y todo bajo el gobierno que presumía su vocación humanista.
T-MEC: comercio sin autonomía
El T-MEC, negociado originalmente por el gobierno de Peña Nieto y heredado por López Obrador, ciertamente mantuvo a México atado económicamente a Estados Unidos. No obstante, las controversias surgidas con empresas estadounidenses en sectores clave como el energético y el minero generaron tensiones considerables, lo cual costó miles de millones en inversión perdida.
Medio ambiente: Discurso verde, realidad gris
Destrucción en nombre del desarrollo
El gobierno que prometió proteger el medio ambiente fue el mismo que arrasó miles de hectáreas de selva para el Tren Maya, autorizó proyectos mineros devastadores, defendió refinerías contaminantes y debilitó normativas ambientales. La siembra de árboles del programa Sembrando Vida tuvo resultados cuestionables. Se pagó a campesinos por plantar en muchos casos monocultivos sin seguimiento, sin estrategia de conservación real, con altas tasas de mortandad de árboles. México perdió más de 2 millones de hectáreas de bosques y selvas durante el sexenio. La deforestación aumentó respecto al periodo anterior. Y las emisiones de gases de efecto invernadero no disminuyeron.
Proyectos extractivos y consultas amañadas
Mineras canadienses operaron con total libertad, devastando comunidades y ecosistemas. Las «consultas» a pueblos indígenas para megaproyectos fueron simulaciones. Se aprobaron obras sin información clara, sin traductores adecuados, con presión política y amenazas veladas.
Cultura y ciencia: Los presupuestos desaparecidos
Adiós a la ciencia independiente
El Conacyt, institución que financiaba investigación científica, fue transformado en agencia subordinada a la política. Cientos de científicos perdieron financiamiento. Proyectos de investigación fueron cancelados. México cayó en todos los índices de producción científica y desarrollo tecnológico. El gobierno privilegió el conocimiento «tradicional» y despreció la ciencia «neoliberal». Funcionarios atacaron públicamente a científicos críticos. El país retrocedió décadas en materia de investigación.
Cultura sin recursos
El presupuesto cultural se desplomó. Museos, teatros, bibliotecas operaron con recursos mínimos. La producción cinematográfica se contrajo. Y los apoyos a artistas se concentraron en proyectos afines al gobierno. El Fondo de Cultura Económica, editoriales, instituciones culturales históricas fueron debilitadas presupuestalmente. México dejó de ser referente cultural latinoamericano.
Balance final: Siete años que transformaron el país (no siempre para bien)
Los logros innegables
Hay que reconocer lo que funcionó. Los programas sociales llegaron a millones de personas que históricamente fueron ignoradas. El salario mínimo aumentó significativamente. La pensión universal para adultos mayores cambió la vida de millones de ancianos en pobreza. México mantuvo relativa estabilidad macroeconómica pese a la pandemia. El discurso de López Obrador conectó con sectores hartos de gobiernos corruptos e indiferentes. La 4T logró movilización política, participación ciudadana, entusiasmo en sectores tradicionalmente excluidos. Eso tiene valor democrático innegable.
Los fracasos evidentes
Pero los fracasos son imposibles de ignorar. La violencia no disminuyó. La economía no creció. El sistema de salud colapsó. La educación retrocedió. Los megaproyectos resultaron elefantes blancos carísimos. La corrupción cambió de color pero no desapareció. Las instituciones quedaron debilitadas. La división política se profundizó. El país se polarizó como nunca. Y la concentración de poder en una sola fuerza política eliminó contrapesos necesarios para cualquier democracia sana.
La herencia envenenada
Claudia Sheinbaum recibió en octubre de 2024 un país con problemas agravados:
- Deuda de Pemex insostenible (más de 100 mil millones de dólares)
- Déficit fiscal creciente (6% del PIB)
- Sistema de salud destrozado
- Educación en crisis
- Violencia enquistada
- Instituciones demolidas
- Relación tensa con empresarios e inversionistas
Y una mayoría absoluta en el Congreso que le permite hacer cualquier cosa, sin contrapesos, sin oposición real. Eso puede ser oportunidad o peligro, dependiendo de cómo se use el poder.
¿Transformación o continuidad del poder?
La 4T prometió transformar México. En cierto sentido lo logró: cambió el discurso político, redistribuyó recursos, movilizó a millones, demostró que otro tipo de gobierno era posible. Pero la transformación profunda —instituciones sólidas, Estado de derecho, crecimiento con desarrollo— no llegó. México terminó el 2024 siendo un país más desigual, más violento, más polarizado, con instituciones más débiles.
En resumen, el país se transformó en un lugar donde el poder político se concentró peligrosamente. Además, los proyectos personales del presidente se impusieron sobre la planificación técnica y, peor aún, la crítica fue tratada como traición. Por lo tanto, la pregunta central ya no es si Morena ganó (lo hizo apabullantemente), sino si México ganó. Y esa respuesta, claramente, todavía está en disputa. Así pues, esto es lo que realmente dejaron siete años de Morena en el poder: promesas cumplidas a medias, esperanzas defraudadas, algunas victorias reales y muchas oportunidades perdidas. Finalmente, el pueblo decidió darles más tiempo. Ahora bien, veremos si la historia los juzga como visionarios o como oportunistas que desperdiciaron un mandato histórico. A pesar de todo, La Voz del Andador seguirá contando lo que realmente pasa, ya que alguien tiene que hacerlo.
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