Paola Iveth Gárate Valenzuela, la sinaloense de hueso colorado que no se calla ni bajo amenaza. Licenciada en Derecho por la UAS, maestra en Gestión y Políticas Públicas, columnista de El Debate, fundadora del Centro de Apoyo Popular y una de las caras más conocidas del PRI en Sinaloa. Ha sido regidora en Culiacán, diputada local, diputada federal, presidenta estatal del partido y actualmente diputada local por representación proporcional, donde preside la Comisión de Desarrollo Económico.
Una chava que ha caminado por los pasillos del poder priísta como pez en el agua… pero que en algún momento decidió abrir la boca contra lo que muchos ven y nadie se atreve a decir en voz alta.
El sarcasmo del destino: Esta mujer se ha convertido en una de las voces más cabronas denunciando la inseguridad en Sinaloa, las desapariciones forzadas, el miedo que se respira en las calles y los coqueteos incómodos entre política y algo mucho más oscuro. Y claro, en estas tierras ese tipo de valentía no se perdona fácil.
Punto que duele de verdad: Durante las elecciones de 2021, las que “limpiamente” ganó Rubén Rocha Moya por Morena, Paola fue privada de su libertad. Secuestrada por grupos armados junto con un chingo de operadores y militantes de oposición. Horas de terror en las que le dejaron el mensaje clarito: “Morena tiene que ganar”. Ella lo ha contado con detalle y sin pelos en la lengua. Hoy, hasta la justicia de Estados Unidos ha señalado que esa elección olió a influencia del crimen organizado desde lejos. Pero aquí en Sinaloa seguimos actuando como si todo hubiera sido una fiesta democrática. No mames.
Desde entonces, Paola no ha bajado la guardia. Ha seguido alzando la voz en el Congreso local, pidiendo medidas reales de protección (que según ella llegan tarde, mal y nunca completas) y cuestionando públicamente el poder de facto que opera en el estado. En octubre de 2025, por ejemplo, le despojaron su camioneta a punta de cuernos de fuego por hombres armados. Otra “advertencia” más en su historial.
Y ahora el remate estilo puro Sinaloa: El pasado 10 de junio de 2026, le apareció frente a su casa en Culiacán una corona fúnebre con su nombre completo y el de su familia: “Fam. Gárate Valenzuela”. Bien arreglada, bien floral y con un mensaje más claro que el agua: esto no es una coincidencia. Ella lo denunció de inmediato, el PRI exigió protección federal seria, y el tema explotó en redes y medios.
Puntos conectados, carnal: Una política con trayectoria sólida, que se atrevió a denunciar lo que muchos callan por miedo, que vivió en carne propia el secuestro durante una elección supuestamente democrática, que ha seguido criticando la inseguridad y la impunidad… y de repente le mandan una corona de muerto a domicilio como si fuera un regalo de San Valentín. ¿Coincidencia? ¿Simple “regalo” de admiradores anónimos? ¿O el clásico mensaje de “cállate o te callamos” que ya es tradición en el estado?
¿Hasta dónde vamos a llegar como sociedad? ¿Vamos a seguir normalizando que a quien levanta la voz le manden flores de panteón en vez de respuestas institucionales? ¿O ya nos acostumbramos tanto al miedo que preferimos cambiar de tema y seguir con la vida como si nada?
¿Qué dices tú, mi buen? ¿Crees que Paola Gárate está exagerando o que realmente hay un patrón claro contra quienes no se doblegan? ¿Se está protegiendo de verdad a los servidores públicos que denuncian o solo se les usa para el show mediático? Conecta los puntos, suelta tu comentario y dime qué ves desde tu esquina. Aquí nadie se calla… por ahora.
¡Sinaloa duele, la verdad duele más y las coronas sobran! 💀💪🇲🇽
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