Tu estómago también siente: el lado emocional del intestino irritable

Por Elyra Valeris – Columna de salud y bienestar
¿Te ha pasado que en días de mucha presión tu estómago no coopera? Dolores, hinchazón, gases, incluso diarrea o estreñimiento… No estás solo. El síndrome de intestino irritable (SII) afecta a millones, y en muchos casos, el desencadenante más común no es la comida, sino el estrés emocional.
Cuando estamos tensos, el sistema nervioso se altera y manda señales al intestino, que responde con movimientos irregulares, espasmos o inflamación. Nuestro sistema digestivo está lleno de terminaciones nerviosas: se le conoce incluso como «el segundo cerebro».
¿Qué puedes hacer?
1. Respira y suelta: técnicas como la respiración diafragmática, la meditación o incluso salir a caminar reducen el estrés y, por ende, los síntomas intestinales.
2. Come despacio: masticar bien y comer sin distracciones ayuda a digerir mejor y a que tu intestino no se estrese junto contigo.
3. Fibra con cuidado: no toda fibra es igual. La soluble (como la avena o la manzana) suele ayudar, pero la insoluble (como el salvado de trigo) puede empeorar las cosas.
4. Evita los enemigos invisibles: el café, el picante, el alcohol y los alimentos ultra procesados pueden irritar tu intestino. No es que estén prohibidos, pero sí conviene observar cómo reacciona tu cuerpo.
5. Habla de lo que sientes: las emociones guardadas también se acumulan en el vientre. No lo dejes pasar.
Recuerda: tu cuerpo no te quiere fastidiar, te está hablando. Escúchalo con cariño.
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