Por Elyra Valeris – Columna de Salud y Bienestar
El sistema inmunológico es una red compleja que protege al cuerpo de virus, bacterias y agentes externos. Su funcionamiento depende de múltiples factores que interactúan entre sí, y no de soluciones rápidas o remedios milagrosos. En México, el interés por este tema suele aumentar en periodos específicos del año, especialmente durante la temporada de enfermedades respiratorias, por lo que comprender cómo mantenerlo en equilibrio se ha convertido en una necesidad real.
Instituciones como Houston Methodist han documentado prácticas efectivas para contribuir al funcionamiento óptimo del sistema inmunológico:
https://www.houstonmethodist.org/es/
Dormir: el cimiento del sistema inmunológico
El sueño reparador es una de las variables más determinantes para la función inmunológica. Dormir entre 7 y 9 horas ayuda a mantener una producción adecuada de citoquinas, moléculas esenciales para la respuesta ante infecciones.
La privación de sueño, aunque sea leve, reduce la capacidad del sistema inmunológico para reaccionar con rapidez.
Recomendaciones básicas:
- Mantener horarios fijos
- Evitar pantallas antes de dormir
- Dormir en un espacio oscuro y silencioso
Alimentación que favorece al sistema inmunológico
El fortalecimiento del sistema inmunológico no depende de un alimento específico, sino de patrones alimenticios constantes y variados.
Antioxidantes naturales
Frutas y verduras de colores intensos proporcionan vitaminas y minerales esenciales para reducir la inflamación y mantener una respuesta inmunológica eficiente.
Entre los alimentos más recomendados se encuentran cítricos, berries, brócoli, espinacas y zanahorias.
Grasas saludables
Los ácidos grasos provenientes del aguacate, aceite de oliva, semillas y frutos secos contribuyen al equilibrio del sistema inmunológico y reducen procesos inflamatorios excesivos.
Probióticos naturales y salud intestinal
Gran parte del sistema inmunológico reside en el intestino. Los alimentos fermentados como el yogur, kéfir, kimchi o miso ayudan a mantener una microbiota intestinal diversa y funcional, lo que repercute directamente en la respuesta inmunológica.
Puedes consultar el análisis previo sobre este tema en La Voz del Andador:
https://lavozdelandador.blog/2025/11/21/salud-intestinal/
Proteínas y omega-3
Pescados azules, pollo, frijoles y lentejas son fuentes clave para regeneración celular y mantenimiento del sistema inmunológico.
Actividad física: un modulador natural del sistema inmunológico
El ejercicio regular —al menos 150 minutos semanales— mejora la circulación, regula la inflamación y reduce el estrés.
No se trata de realizar rutinas extenuantes, sino de mantener una actividad constante como caminar, nadar o realizar ejercicios de bajo impacto.
Estrés y sistema inmunológico
El estrés prolongado afecta directamente la capacidad del sistema inmunológico para funcionar de manera adecuada, principalmente por niveles elevados de cortisol.
Prácticas recomendadas:
- Respiración consciente
- Meditación
- Terapia psicológica cuando sea necesaria
- Actividades recreativas que permitan desconectar
Hidratación: una pieza fundamental del equilibrio inmunológico
Una correcta hidratación favorece el transporte de nutrientes, la eliminación de desechos y el movimiento adecuado de células inmunitarias.
Aunque suele subestimarse, es un elemento básico para el funcionamiento del sistema inmunológico.
Lo que no fortalece el sistema inmunológico (aunque lo parezca)
Megadosis de vitamina C
No previenen infecciones y el exceso se elimina fácilmente.
Antibióticos sin prescripción
Debilitan la microbiota y contribuyen a la resistencia bacteriana.
Alcohol como “desinfectante interno”
Afecta el sueño, deshidrata y altera la función inmunitaria.
Remedios populares sin sustento científico
No reemplazan prácticas saludables ni orientación profesional.
Equilibrio, no estimulación
El sistema inmunológico no necesita ser “activado”, sino mantenido en equilibrio.
Una respuesta excesiva puede provocar inflamación crónica, alergias o enfermedades autoinmunes.
La clave está en hábitos sostenidos y realistas.
Cuándo acudir al médico
Infecciones frecuentes
Fiebre recurrente
Fatiga prolongada
Heridas que tardan en sanar
Problemas intestinales persistentes
Pérdida de peso sin explicación
Conclusión
El sistema inmunológico funciona mejor cuando se cuida desde lo cotidiano: dormir bien, alimentarse de forma equilibrada, manejar el estrés, mantenerse activo y tener una adecuada hidratación.
La evidencia científica muestra que la constancia es más poderosa que cualquier método rápido o tendencia momentánea.
— Elyra Valeris
Columna de Salud y Bienestar – La Voz del Andador
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